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ROTUNDO ÉXITO DE LAS JORNADAS GASTRONÓMICAS Paterna del Madera acogió a más de 400 participantes Más de cuatrocientas personas se dieron cita en Paterna del Madera los pasados días 15 y 16 de diciembre, para tomar parte en las Primeras Jornadas Gastronómicas que organizaba la Asociación de Amigos de Paterna del Madera, celebrando el primer año de vida de esta agrupación, lo que significa un éxito de participación que desborda con creces las previsiones más optimistas de los organizadores. A pesar de las bajas temperaturas registradas durante los dos días en toda la comarca, a primeras horas de la mañana del sábado, 15, las calles de esta acogedora localidad, aparecían tomadas por numerosos grupos de visitantes dispuestos a iniciar la primera actividad prevista para ese día: una marcha hasta el pico de la Atalaya, en medio de un paisaje nevado que realzaba la impresionante belleza natural de la Sierra del Agua. En torno a la una y media de la tarde, y tras el regreso de la excursión, ante los participantes, reunidos en el marco en el que habían de celebrarse las Jornadas, el alcalde de Paterna del Madera hizo un sincero elogio de la Asociación de Amigos, que tanto se está preocupando por revitalizar el pueblo, y respondió el presidente de la misma, Antonio Torres, para aprovechar la ocasión y pedir mayor atención de los poderes públicos a la hora de buscar soluciones a las necesidades que arrastra Paterna. A continuación, el presidente de la Diputación Provincial, Pedro Antonio Ruiz Santos, hizo uso de la palabra para inaugurar las Jornadas Gastronómicas. La apertura corrió a cargo de un grupo de estudiantes de la Escuela de Hostelería de Albacete (Sergio Alfaro, Conrado García, Rocío Juárez, Raúl Roldán, Pedro Torres y Pedro Vizcaíno). Entre todos ellos, bajo la dirección de uno de sus profesores, Antonio Guirado Martín, hicieron las delicias del público elaborando tres versiones diferentes de los tradicionales gazpachos manchegos: en sartén, según la receta clásica más extendida, y volcados sobre la torta; en forma de lasaña con pasta fresca, conforme a la receta de Manuel de la Osa; y en lo que constituyó una creación exclusiva para la ocasión: una empanadilla crujiente de gazpachos con espuma de caracoles serranos, de acuerdo a las más modernas técnicas culinarias de la cocina de la deconstrucción, abanderada por el gran Ferrán Adriá, en lo que fue una auténtica sorpresa para todos los participantes, que después de seguir paso a paso todo el proceso de elaboración, explicado por Antonio Guirado, tuvieron la suerte de compartir este bocado único y extraordinario durante la degustación. Tras esta primera parte, llegó el momento de hacer boca con otras obras de arte, no de menor consideración, éstas preparadas con la sabiduría y la paciencia que exige nuestra mejor y más honesta, potente y sustanciosa cocina serrana. En los catorce stands destinados a exposición y degustación, aparecieron sartenes, ollas, fuentes, potes y cacerolas repletas de humeantes y olorosos guisos con los que los participantes en las Jornadas encontraron la ocasión de ponerse las botas, al mismo tiempo que hacían un acto, casi místico, de recuperación de platos tan antiguos como fijados a la memoria de todos: resultaron exquisitos los codillos de cerdo con salsa que preparó el restaurante Peñalta, de Río Madera; como siempre de espléndidas las migas ruleras de María Castillo, del Batán del Puerto; los andrajos que preparó Ana Serrano, de Paterna; el atascaburras del restaurante La Atalaya, de Bogarra; los gazpachos con torta de pastor hecha a la lumbre que bordó Andrés Micó en el Club de Jubilados La Alegría; o el soberbio potaje del restaurante Almenara, de Paterna; el Cortijo de Tortas preparó unas gachasmigas de ensueño, y el hotel Val de Pinares asombró con unas judías con perdiz en su punto exacto e insuperable; hubo guisado de vainas preparado por Enrique Alcoy en la Casa Cultural; un magistral ajoatao de la mano de Joaquina Sánchez; y un ajo pringue mimado por el saber hacer de Isabel, Carmen y Juli; los embutidos y productos de la orza, inexcusables en una localidad como ésta, fueron obra de dos extraordinarias industrias locales: Maceo y La Abuela de Paterna. El punto necesario para endulzar la digestión lo pusieron el arrope y la miel elaborados artesanalmente en el Batán del Puerto, aunque las colmenas de Juan Castillo anden entre los romeros y espliegos de los montes de Casa Rosa. Fue una jornada inolvidable que tuvo su continuación al día siguiente, el domingo, después de cumplido el resto de actividades previstas, con el Primer Concurso de Postres, en el que participaron veintidós platos diferentes. El jurado, integrado por el profesor de la Escuela de Hostelería, Antonio Guirado Martín, el profesor de panadería y pastelería del Instituto Andrés de Vandelvira, Roberto Martínez Gómez, y el crítico gastronómico y coordinador de estas Jornadas, Andrés Gómez-Flores, acordó conceder el primer premio a la "Fantasía Silvestre" presentada por el hotel Val de Pinares; y el segundo y tercero a un púding de café y unos dulces de membrillo con naranja confitada, ambos elaborados por el restaurante Peñalta, de Río Madera. Tras la entrega de premios, todos los asistentes participaron de una comida de hermandad con hornazos y guisos caseros, con la que se puso el broche a unas jornadas que han rebasado todas las expectativas de asistencia de público, y que ya, desde el mismo momento de la despedida, abrieron sus puertas a la celebración, el año próximo, de las que serán Segundas Jornadas Gastronómicas de Paterna del Madera. En resumen, pura emoción de los sentidos y de los sentimientos más profundos, en el corazón de la Sierra del Agua, en Paterna del Madera.
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